A veces
cuando el frío degusta las rocas
me hago etéreo como el sol
entre cadenas de Do y Re
y su alpina intimidad...
Oscuro paraíso que reluce
con cada hoja evaporada
Hojas y pétalos
que allanan las ruta de las libélulas
Y campanas que hipnotizan
con giros de sangre
Bella luz que se derrite
como solfeo que aciende
sobre árboles neblinos
Loto que esparce
mundos provocativos
Delirio de ángeles y hadas
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