Cuando acabe la música
y sólo quede el ritmo en los dedos
y en cada fibra del suelo
Recuerda que el arco iris
no es una cárcel de la vista
ni un espejo placentero
Es sólo un gigantesco secreto
que las alturas no pueden devorar
Lo dulce, aquello diverso
eterno
cercano
no mendiga migajas de belleza
ni empeña sus lágrimas por cariño
Lo dulce, al igual que tú
sabe transformar la arena en acuarela
y dar vida y armonía
al tren de las imágenes
Y aún faltan sorpresas
en tu carta espectral
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